Mes: junio 2016

Constantes vitales

Entrevista a Alberto Infante

¿Quién es Alberto Infante?

Soy un médico recién jubilado, con una vida profesional muy variada. Fui estudiante de medicina en los años 60 y posteriormente residente de medicina nuclear en el Hospital Clínico de Madrid en la década de los 70, una época muy activa en términos sindicales y políticos. Al terminar este periodo formativo, fui Director de un Centro de Salud en Moratalaz-Vicálvaro y concurrí a las oposiciones al Cuerpo de Inspectores Médicos de la Seguridad Social, tras lo cual ocupé el puesto de Director Provincial del INSALUD en Almería y Cádiz, y después del SAS en Sevilla.

En 1987 decidí volver al Ministerio de Sanidad como Subdirector General de Relaciones Institucionales y ahí vi nacer la Agencia Española de Cooperación Internacional y desarrolle programas de cooperación Sanitaria en América Latina y Äfrica. Tras ello, me fui a Estados Unidos a trabajar para la Organización Panamericana de la Salud/Oficina Regional para las Américas y tras 8 años allí, por razones personales, volví a la Dirección de Planificación del Ministerio como consejero técnico. Entre 2004 y 2010 fui asesor de la Ministra de Sanidad, Director General de la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud y Director General de Ordenación Profesional, Cohesión y Alta Inspección.

En 2010, también por razones personales, pedí el cese y me trasladé a la Escuela Nacional de Salud-Instituto de Salud Carlos III, donde he sido profesor de salud internacional hasta mi jubilación a finales de 2014. En la actualidad sigo vinculado a la Escuela como profesor emérito.

Después de una vida profesional tan variada, ¿con qué se quedaría?

Me quedo con todo. La Medicina me ha dado mucho, tanto en lo profesional como en lo personal. He conocido muchos países, mucha gente, he vivido situaciones muy diversas. He hecho numerosos amigos y creo tener pocos adversarios.

¿Cuándo surge la vocación literaria?

Al final del bachillerato, con 16 años. Comienzo escribiendo poesía “en secreto”, con treinta años publiqué un primer libro juvenil de poemas del que hoy en día reniego. En Estados Unidos escribí muchos relatos cortos y al regresar a España publiqué mi primer libro en serio. Desde entonces he publicado tres libros de relatos, cuatro de poemas y en 2011 mi primera novela, “Bajo el agua”.

Si tuviera que elegir entre los tres estilos literarios, me quedaría con los tres. No renuncio a ninguno. En las diferentes épocas de mi vida me he sentido más poeta o he disfrutado más del relato corto. Ahora, tal vez por efecto de la edad, me apetece más la novela.

¿Cómo nace Constantes vitales?

Tanto mi primera novela “Bajo el agua” como esta segunda “Constantes vitales” tienen un cierto sesgo autobiográfico. La vida de cada uno de nosotros tiene más cosas interesantes de las que nos creemos. Mi primera novela tiene que ver con la infancia y la adolescencia y esta segunda con el periodo inmediatamente posterior: la juventud y la primera parte de la vida adulta.

En realidad, surge en 2010, al llegar a la Escuela Nacional de Sanidad. En ese momento entré en contacto con jóvenes colegas de 20 y 30 años. Una mañana, desayunando con ellos, escuché sus discusiones acerca de la crisis, sus efectos sobre la sanidad y sobre los médicos, sobre sus expectativas profesionales y vitales, etc. Aquello me dio pie a contarles cómo eran esas circunstancias cuando yo tenía más o menos su edad. De pronto descubro que hay muchas cosas del pasado reciente que no saben, que nadie les ha contado, que no se enseñan en “Historia de la Medicina”. Me piden que les cuente más, que les dicte una conferencia. Mientras la preparaba me fui dando cuenta de que el texto se alargaba y se alargaba. Di la conferencia pero, claro, dejé mucho sin contar.

Así nace Constantes vitales, una novela que se articula en torno a tres transiciones simultáneas –la política, la profesional y la personal-. Los retos de mi generación al afrontarlas nos generaron mucha tensión vital. Esa tensión discurre por debajo del texto y le hace fluir. He tratado de reconstruir las situaciones vividas, las anécdotas, las perplejidades, los aciertos y desaciertos de una generación de médicos jóvenes que fue decisiva para construir el Sistema Nacional de Salud que hoy tenemos. Una generación que se formó con base en la medicina discursiva y empírica que nos enseñaban los discípulos de Marañón y de Jiménez Díaz, y rápidamente transitó a la medicina multi-paramétrica y tecnificada que hoy conocemos.

Pero no es una autobiografía. Le faltan y le sobran muchas cosas para eso. No he pretendido ser veraz (como deben serlo las crónicas periodísticas y los libros de historia) sino verosímil, que es el terreno propio de la novela. De hecho, está narrada en tercera persona y hay situaciones inventadas. Sin embargo, creo que transmite adecuadamente el clima emocional y moral del momento.

¿Disfrutaremos de una tercera novela?

No lo sé. Es posible. Ya veremos. Dependerá del interés de los lectores y de mis propias capacidades.


  

Lección Magistral Andrés Laguna 2015. Prof. Antonio García 

Sumario Vol.17 Núm.2 de EDUCACIÓN MÉDICA* (www.elsevier.es/edumed), una renovada revista internacional dedicada a la educación médica, patrocinada y coordinada por la Cátedra de Educación Médica Fundación Lilly – Universidad Complutense de Madrid, y editada por Elsevier. 

http://m.elsevier.es/es-revista-educacion-medica-71

En el se recoge: 

La emoción del descubrimiento científico.La Lección Magistral Andrés Laguna 2015. Prof. Antonio García 

http://m.elsevier.es/es-revista-educacion-medica-71-articulo-la-emocion-del-descubrimiento-cientifico-la-90454927